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A través de un comunicado oficial difundido en redes sociales, el club informó que “no ha sido fácil” tomar la determinación, pero que actualmente no están en condiciones de afrontar los gastos que demanda la competencia. Entre ellos se cuentan costos de arbitraje, traslados, mantenimiento de infraestructura, seguros, fichajes y organización general de cada jornada.
“Creemos que lo más responsable es dar un paso al costado este año para poder reorganizar la institución, fortalecer nuestra estructura y conformar una comisión sólida que nos permita volver de la mejor manera”, señalaron desde la entidad.
La decisión impacta no solo en el plantel superior, sino también en las categorías formativas, que forman parte del entramado deportivo y social del club. Unión es una institución con fuerte arraigo comunitario y participación histórica en el fútbol local, por lo que la noticia generó preocupación entre socios e hinchas.
Desde la dirigencia remarcaron que el objetivo es trabajar con “seriedad y transparencia” durante esta etapa de reestructuración para regresar a la competencia “lo antes posible” y en mejores condiciones institucionales.
El comunicado concluye con un pedido de acompañamiento a la comunidad y una reafirmación de identidad: “Unión es grande por su gente”.
Un síntoma que excede a un solo club
La situación de Unión no es un hecho aislado. En los últimos años, los clubes del fútbol regional vienen enfrentando un contexto económico complejo, con aumentos sostenidos en costos operativos y dificultades para sostener ingresos estables. El esfuerzo recae, en gran medida, en comisiones directivas ad honorem, sponsors locales y el aporte de socios.
La ausencia de Unión en la temporada abre interrogantes sobre el presente del fútbol del interior y los desafíos que enfrentan las instituciones para sostener la competencia.
Mientras tanto, el club inicia una etapa de reconstrucción con la expectativa de volver pronto a las canchas y recuperar su lugar en la Liga.






