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Domingo, 22 De Octubre De 2017

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FM Pehuenche
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Andes se quedó nuevamente con el clásico alvearense

16 de Septiembre - Con goles de Maximiliano Illanes y Franco Domínguez, el Croto volvió a cantar victoria ante Pacífico. Fue 2 a 1 en La Coqueta de la diagonal Jorge Simón.

Luego de una semana complicada, que incluyó la salida de Miguel “Quito” Godoy y el regreso de Cesar Araya a la dirección técnica del equipo superior, Andes volvió al triunfo  ante el rival de toda la vida.

Desde el comienzo, Andes y Pacífico no se guardaron nada y salieron efusivamente a buscar la apertura del marcador.

A pesar de por momentos no ser del todo claro, Andes complicaba desde el medio hacia arriba, con un Sebastián Garay que volvió a lucirse en una posición que le sienta muy bien.

Pasada la media hora de juego, un centro desde la izquierda encontró bien ubicado a Illanes, que metió la cabeza y el arquero Federico Giacone no alcanzó a sacarla.

El golpe fue duro para Pacífico, desordenándose en el campo de juego y cediéndole terreno al Croto.

Se jugaban 38, cuando el Flaco Domínguez encaró con pelota dominada por la derecha, y fusiló a un Giacone que nada pudo hacer bajo los tres palos.

Muy disconformes con el accionar de la terna arbitral encabezada por Carlos Lugea, jugadores, cuerpo técnico y allegados del Lobo, arremetieron contra los jueces una vez finalizado el primer tiempo.

Algunos efectivos policiales tuvieron que interceder para ponerle paños fríos a una situación bastante tensa.

En el complemento, el ingreso de Federico Amaya y Diego Méndez cambió un poco el andar del Lobo, aunque el local no se desesperó y manejó el juego a su antojo.

A los 36 Pacífico encontró el descuento por intermedio de Ariel Olguín, que ingresó muy enchufado desde el banco de suplentes.

Los dirigidos por Cesar Araya, que jugaban con uno menos por la expulsión de Dario Zuñiga, no se salieron de su libreto y dejaron consumir el tiempo.

Sobre el cierre, Giacone cometió una dura entrada a Domínguez y vio la tarjeta roja, dejando al Lobo con diez hombres.

 

por Juan Pablo Navío